Rancho Izaguirre y la distopía social
El pasado 5 de marzo de 2025 el colectivo de Guerreros Buscadores de Jalisco, formado por familiares de personas desaparecidas en Guadalajara, encontraron en el Rancho Izaguirre en el municipio de Teuchitlán, restos humanos, indicios de personas desaparecidos así como lo que se cree son hornos clandestinos (Redacción BBC, 2025). Las historias que encontraron fueron realmente duras y difíciles para las familias de desaparecidas y desaparecidos.
Para la población en general, se trató de una vez más, afrontar una realidad cotidiana a la que muy pocas veces la sociedad en su conjunto es capaz de hablar, visibilizar y actuar. El proceso de asimilar las desapariciones se vuelve realmente difícil y con emociones complejas que cuesta trabajo estructurarlas y reacomodarlas en la vida cotidiana de las personas. El miedo es tal que al asimilarlo la evitación es la respuesta al miedo, a formar parte del proceso, sin saber que ya son parte de esa cruenta realidad.
Cuando realizamos nuestra día a día, pensamos en los problemas que tenemos por delante, las cuestiones económicas que necesitamos resolver, los problemas de parejas presentes en esos momentos, los objetivos de crecimiento profesional que nos trazamos, el disfrutar de un día como proceso de autocuidado, es decir, vivimos intentando darle un sentido a nuestra existencia. Sin embargo, por nuestra mente, el hecho de volver a lo damos por asegurado: se piensa en volver, convivir con la familia, relajarse después de una jornada ajetreada y recargar las pilas para poder rendir al día siguiente.

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Pero eso no es exactamente lo que sucede en nuestro país y, desde la guerra iniciada por el expresidente mexicano Felipe Calderón, la paz y bienestar no es algo que podamos apreciar en nuestros contextos de convivencia. De hecho, a partir de este evento, el recrudecimiento de la violencia ha azotado cada rincón del país, cada comunidad se ha transformado en algo irreconocible y la barbarie humana ha encontrado un nuevo rostro que nos ha llevado a repensar nuestra realidad como una gran distopía social, un elemento plagado por la decadencia humana y la violencia hacia los demás como un disposición de miedo y control social. Nos enfrentamos ante la peor historia nacional mexicana donde los seres vivos han dejado de tener un valor y pueden ser asesinados por intereses personales cualesquiera que estos sean.
En este sentido, la desaparición como herramienta de control y miedo se apodera de nuestra sociedad y visualiza el horror y transformación de las familias de quienes han sufrido la desaparición de los suyos, modificando su vida cotidiana, desarrollando complejos y graves problemas de salud y con la incertidumbre como el elemento más significativo de este brutal acto. Las familias son condenadas a buscar permanentemente sin ayuda de un proyecto gubernamental que permita subsidiar los gastos, a ser las mismas familias quienes buscan y encuentran a los suyos o pistas que los acerque a la ubicación de los suyos. Entretanto la revictimización en el contexto social juega la carta más predatoria que existe: “si los desaparecieron es porque estaban metidos en algo…”.
La naturalización de la violencia a llevado a repensar que cualquier acto es válido y no importa el sadismo ni la crueldad, la cara de la violencia ha evolucionado hacia actos crueles e inhumanos. La invisibilidad de la desaparición formula un mecanismo del cual no debe de hablarse por miedo, a partir de una creencia básica, donde hablar de ese tema puede atraer ese problema a nuestra vida o que debemos de pensar en positivo y no enfocarnos en lo malo de la vida cotidiana. Como si la realidad fuera un hecho de conjuros mágicos en donde se puede escapar si uno cierra los ojos y construye una realidad de paz, de tranquilidad, de calma. Hemos vivido en una sociedad posmoderna de violencia permanentemente que, se entiende desde este punto, la búsqueda de una relativa calma.
Sin embargo, ante el deseo del “buen vivir”, se olvida que hay una materia pendiente en el caso de las desapariciones. Y el Estado responde ante la ausencia o un comunicado directo de aceptación, de responsabilidad en parte, porque hacer esto declararía que su sistema ha fallado, se ve arrebasado y, por otra parte, eso en materia económica causaría un gran golpe por dos situaciones: por cuestiones de turismo y por lo que el narcotráfico genera en las drogas, en donde algunas cúpulas tendrían algún tipo de nexo, de lo contrario no podría comprenderse porque la impunidad y corrupción se hace presente.
Bajo lo anteriormente expresado los proceso de narcocultura se han apoderado de nuestra vida cotidiana: evitamos pasar al lado de camionetas polarizadas, hablamos de nuestra familia de lo que deberíamos hacer en caso de desaparición, generamos estrategias para evitar diferentes zonas en nuestras comunidades ante la presencia de tal o cual persona. El impacto del miedo a generado un trauma psicosocial en nuestra historia actual de la sociedad mexicana.
En la entrevista mañanera realizada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirma que debería de investigarse y no adelantarse para poder conocer el contexto y poder actuar conforme a la ley. En la misma sintonía del carácter político institucional el presidente del senado de la república Gerardo Fernández Noroña, ha señalando que lo ocurrido en el municipio de Teuchitlán no era un campo de exterminio y que se trataba de una estrategia que tenía por objetivo la desestabilización de la 4T (Mendoza, 2025).
¿Cuál fue la respuesta del Estado? No tomar en cuenta a las familias para hacer los respectivos movimientos de identificación de la zona y registro del material encontrado así como de osamentas; generar un calvario y revictimización de las familias buscadoras y los intentos de una versión mejorada de “la verdad histórica”. Si estos no han sido exterminios es porque ¿No cumplen cuantitativamente el número para hablar de desapariciones? ¿Por qué eso no pasa en México?
Habrá que recordarle al Estado que la lucha de las familias de desaparecidas y desaparecidos y sus avances se debe en una monumental parte a las indagatorias que realiza la familia, lo que ha costado en el pasado la vida de muchas de ellas y ellos y ¿Qué han obtenido? Carpetazos de las indagatorias, retrasos descomunales para darle un seguimiento a los casos, además de las revictimizaciones que son el pan de cada día.
¿Y las familias de desaparecidas y desaparecidos? Ante ellos, el rancho de Izaguirre también se trata de la esperanza de encontrar a los suyos, de una posibilidad de pistas que los acerquen a su paradero. Y el impacto de la noticia, el impacto… Para las familias se trata de una cruenta realidad a la que están expuestas, a la que han vivido, bajo el sol, en geografías de difícil acceso, con los ánimos pendiendo de un hilo y nadie voltea hacia ellas, hoy por ser una noticia mediática se voltea a ver para posteriormente ocultarlas bajo las carpetas del olvido y desentenderse de una problemática que, se piensa, es de algunos cuantos, cuando nos afecto a algunos muchos, a toda una nación.
¿Cómo vivir bajo la fosa denominada territorio mexicano y poder estar tranquilas, tranquilos? La tarea nos compete a toda la sociedad; el acto de la prosocialidad tiene que motivarnos a estar con ellas, a respaldar su luchar a combatir contra los discursos revictimizantes provengan de donde provengan, acompañar en el silencio, abrir espacios para poder visibilizar las desapariciones y clamar por una justicia social en tiempos demasiado oscuros de nuestra nación.
Hoy, con el gran dolor emocional que resulta para las familias, podemos estar seguros que no se vencerán y seguirán resistiendo desde sus geografías para seguir buscando a sus seres queridos. Si nos quedamos inmóviles ante este tipos de situaciones, no solamente condenamos nuestro futuro, sino nos olvidamos de la empatía como característica de la humanidad que hoy reclama con desesperación. Las familias de desaparecidas y desaparecidos requieren de nuestra empatía, de nuestros actos prosociales que ayuden a encontrar una pista que los acerque a sus seres queridos.
Si tienes alguna pista sobre el paradero de las siguientes personas puedes enviarnos un mensaje a cecomad@gmail.com que de manera totalmente anónima y confidencial podrás ayudar a las familias a encontrar a los suyos. ¡Hasta encontrarles!
Redacción BBC, (12 de marzo de 2025). Los cruentos hallazgos realizados en el Rancho Izaguirre, lugar de «reclutamiento y exterminio» del crimen organizado en Teuchitlán, México. https://www.bbc.com/mundo/articles/cn892gwxlv4o
Mendoza, D. (23 de marzo de 2025). “Teuchitlán no es un campo de exterminio”: Noroña insiste que hallazgo en Rancho Izaguirre es “golpeteo”. https://www.infobae.com/mexico/2025/03/23/teuchitlan-no-es-un-campo-de-exterminio-norona-insiste-que-hallazgo-en-el-rancho-izaguirre-es-golpeteo/





