COMUNICADO 22 de octubre de 2019

2019: “Año de la falsa primavera”

Ecatepec, 22 de octubre de 2019

COMUNICADO

El pasado 14 de octubre de 2019, el corazón chileno radicado en sus jóvenes se alzaron en protesta ante el inminente incremento del coste del metro, el Estado chileno comandado por Sebastián Piñera hizo acto de presencia nuevamente en la historia del país andino con represión, golpes e intentos de desmemoria de que en aquel país se defiende la democracia, como en su momento el paladín de la justicia neoliberal, Agusto Pinochet, también lo ejecutara. Ante estas situaciones, en los días consecutivos, la sociedad civil chilena se ha vuelto a organizar, saliendo a tomar las calles, en símbolos de protesta y de digna resistencia ante el afrontamiento de las medidas económicas, además valuadas y valoradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), exigiendo una paz, el mejoramiento de las condiciones sociales, el respeto a las pensiones de los trabajadores chilenos, el sempiterno problema de la economía en aristas como la salud, educación; mujeres saliendo a las calles a exigir el respeto a la vida, a su libre autonomía con su cuerpo, las resistencias históricas del pueblo mapuche, los movimientos de desaparecidxs, es decir, un pueblo enarbolado por el despotismo de su gobierno cuya única respuesta válida ha sido la opresión, la represión militar y hasta hace un par de días, las declaraciones totalmente desafortunadas del presidente de Chile, Sebastián Piñera, al mencionar “que se encuentra Chile en una guerra” y criminalizar con este lenguaje causas tan justas por la protección de los intereses de una clase que acumula históricamente su riqueza a costa de la vida y memoria del pueblo chileno.

Chile nuevamente vuelve a alzarse contra la indiferencia, los intentos de desmemoria, el despejo inhumano del Estado ante el desfortuito camino de la población cuyas condiciones se vuelven cada vez más precarias para el mantenimiento de un estatus de vida de una clase social y de los intereses de empresas trasnacionales. Sin embargo, la aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado refleja el significado que para la aristocracia chilena tiene el nombre de democracia: indiferencia y clasismo muy ad hoc con una razón instrumental bien aprendida desde los tiempos de la dictadura de Pinochet. A sangre y fuego, parece rezar el ejecutivo chileno, con tal de reestablecer, no el orden social, sino las causas justas de la visibilización de una polarización social cada día más marcada ante un Estado chileno respaldado, por el gobierno norteamericano encabezado por Donald Trump y su deseo de estabilidad geopolítica con miras hacia las próximas elecciones ejecutivas del próximo mes, estabilizando una zona donde había perdido su hegemonía y ganando así, puntos que coronen su reelección casi lograda.

Desde el Centro Comunitario Martín-Baró rechazamos categóricamente la violencia represiva utilizada por el Estado chileno y el Estado ecuatoriano como formas de contención de los derechos de la expresión libre de sus pueblos en el pleno y facultativo uso de los pueblos de Nuestra América para protestar y resistir ante los embates de genocidio intelectual, social, cultural, ecológico, educativo con que pretenden someter a las poblaciones en aras de satisfacer y garantizar la libre circulación del capital sin estorbar ante un capitalismo salvaje, inhumano sin propósito del mejoramiento de la calidad de vida. Hacemos un llamado a las cortes internacionales para su observación, seguimiento, investigación e impartición de justicia ante la ola de violencia sistemática que sufre el pueblo chileno en los últimos días. Que la construcción de una democracia no sea el pretexto de silenciar las voces en sus sonidos tan diferentes y existentes. Sea que la voz de una América unida allandesca, con la sagacidad del toque de guitarra jaricience, la voz violetada acompañen en estos momentos al pueblo chileno que abrazamos a la distancia, deseando una resistencia próspera y el gusto eterno de que Chile nos enamore con los cantos y las voces de justicia y libertad que han sido sesgadas por los gobiernos que ven en el pueblo una amenaza para sus negocios y no la oportunidad de trascender en los anales de la historia desde la solidaridad, la justicia y el derecho de vivir en paz.

Coordinación de Procesos Psicosociales del Centro Comunitario Martín-Baró

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