Delirios Vespertinos (Octubre 1)

“Y entre los presentes, el que menos se invita, el que más invitaciones se le retira, a los cataclismos que se desearían dejaran de existir (aunado por la enorme ayuda del capitalismo) se encuentra varios puntos de la república mexicana bajo el escombro de la dolencia, la incredulidad, el miedo. El terremoto nos recordó cuan vulnerables como humanidad somos y los rezagos a los que nos encontramos cuando, sumado a procesos naturales, los procesos de infraestructura contienen un déficit debido a los procesos de corrupción existentes en las estructuras sociales del Estado mexicano.”

“Y vino la noche y, con ella, llegaron las manos, manos de todos colores que profirieron un halo de ayuda, de solidaridad a lo largo y ancho de la hecatombe que se presentaba ante sus ojos. Y amaneció y las manos se habían multiplicado encontrándose dispuestas a sumar muchas más, agotar las energías y recursos propios en empresa tomada por la sociedad civil y defendida por la misma ante la inoperancia de las células de gobierno que pretendían ocultar los desperfectos antes que procurar la vida. Y así, en esos claroscuros, los ojos parpadearon por uno instantes y se atrevieron a soñar en otro mundo.”

“Y, sin embargo, malditos delirios que nos persiguen, no siempre se trata de una solidaridad permanente o existentemente temporal en la cotidianeidad de lxs mexicanxs. Muy en lo profundo de la memoria histórica del pueblo mexicano, el terremoto del 85 nos demostró que la muerte, ese angelito venerado desde cientos de siglos en México, está más cerca de lo que se cree. Ante el temor, la impotencia, los pensamientos que se vuelven falsos positivos, la ayuda se enlace porque tratamos de tener historias, momentos que se reproduzcan y no formen parte del cuento estéril de siempre. Donde los actos de hipocresía se hagan presentes, aunque por dentro uno lo pueda ser. Se trata de una expiación de pecado muy a lo judeocristiano y, sin embargo, al mismo tiempo tan alejado de ese recuerdo donde al indefenso se le protege y al débil se le da la mano. Más bien nos acercamos a un tipo de tragicomedia donde se es y se nombra si se es útil, atractivo, vendible o historia del momento, entonces bien vale la pena.”

“…Pero no podemos hablar de una gran masa que cumpla el delirio anterior, quizás lo político, lo ideológico, jueguen un papel mucho mayor del que en verdad se le suministra o valora, si es que existe el análisis crítico y serio. Sociedades que se ven sumergidas en posmodernidades que se cierran, se vuelven un comunitarismo donde la individualidad es la amalgama que desarrolla sus propios sentidos de un devenir condicionado a la explotación y ganancia en un mismo tiempo.”

“¿Y la clase política? Bueno… haciendo lo que mejor sabe hacer… Actuar como en la obra simulatoria donde se hace todo y se organiza nada; ahí, por ejemplo, el Graco Ramírez desviando la ayuda, capturando los vivieres y guardándola para utilizarla en despensas de campaña. Para la clase política la muerte es la cobranza que silencia voces y aumenta las ganancias.”

“Entre tanto, en la liga de la justicia (A vea.. que dijeron Superman, nah, el INE) aprobó que los partidos puedan dar dinero para el bla bla bla bla y que puedan ayudar. La última vez que hablaron de ayudar, promovieron un tratado de libre comercio que terminó ayudando sí, pero a unos cuantos conocidos y amistades. Para el resto del pueblo, los senados no se diferencian mucho de los romanos. O tal vez sí; llegará el día en que Roma arda porque los juegos, como la historia, tienen caducidad…”

“Y al final, en la tierra de la corrupción creada y mantenida por el Estado mexicano, no pasará absolutamente nada. No hay culpables, el juego político seguirá su rumbo, los muertos se convertirán en los mártires de las campañas políticas, el siniestro sentenciará a Dios y cobrará diezmo político en retribución de los salvadores que prometerán ante un becerro de oro construir lo que tantos años han ignorado y que, uno más podrán volver a hacerlo. Es la clase política que habla, dice hace y, paradójicamente, el próximo año de elecciones, seguirán sentados en su Juego de Tronos, esperando que la memoria pueda ser vendida en abonos chiquitos.”            

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