LA VIDA SEGÚN EL CAPITALISMO

Por Daniel Sixtos

“Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, la moral ha de ser inmoral”. Eduardo Galeano

Los acontecimientos sucedidos en un colegio particular en Monterrey, donde un estudiante lesionó a sus compañeros, a su maestra, y posteriormente terminando con su vida, ha dado un mar de análisis; la gran mayoría enfatizados a la familia y las actividades de los adolescentes, algunos otros enfatizando la importancia de la salud mental; una minoría culpando de manera generalizada al estudiante en una satanización total de los acontecimientos. Sin embargo, ¿existe dentro de todo análisis una referencia a las estructuras sociales?, ¿se observa la problemática sólo desde valores morales o desde los detonantes de este trágico suceso? Teniendo en cuenta que el evento debe de analizarse interdisciplinariamente, trataremos de analizar algunos aspectos fundamentales que no deben de olvidarse, al tiempo que fructifica el diálogo en tiempos donde la posmodernidad coloca la vida como viralidad en tanto que entretenga como condición indispensable.

1) Los padres y los valores

El discurso de algunos analistas pasa por los valores del hogar: el ejemplo con el que procede un niño en una interacción social de aprendizaje. Claro, la parentalidad positiva demuestra que el ejemplo, los cuidados, la escucha activa, el diálogo conforma una pieza importante en el desarrollo evolutivo de los niñxs, consolidándose durante la adolescencia y posteriormente person-695656_960_720en la adultez, pero, ¿en dónde la educación es inclusiva, participativa, crítica, analítica, comprometida con las causas sociales más allá de proselitismo partidista o religioso?, ¿cuáles son los consumos de una sociedad que se le ha impuesto a través de un marketing elegante desde hace décadas el escenario de competencias como un darwinismo social cuyo individualismo se nota de manera frecuente con resultados negativos?

El Estado ha abandonado desde hace mucho tiempo el crecimiento de la sociedad en materia educativa. Siempre se protege lo que se desconoce, esa parte que vive en la sociedad lacerándola constantemente, ese ente nacido de la burguesía, esa catafracta que no comprende la sociedad y termina por limitarla. Ese burocratismo que permea de leyes, siempre favorecidas para los mismos, y termina por encerrarse bajo una burbuja donde lo social y, por supuesto, lo humano, le es indiferente. Y cuando el burocratismo se siente acorralado, huye hacia las leyes por ellxs modificadas o creadas para salvaguardarse “conforme a derecho”.

Las autoridades mandando mensajes “firmes”: -Revisen lo que ve sus hijos- -Ustedes son el ejemplo de sus hijos- y una cantidad de frases fotocopiadas de algún bestseller que alguien se tomó la molestia de revisar. Por supuesto, los ejemplos de modelado parten de la casa; si sumamos que los mass media, al tener un condicionamiento previo por las estructuras sociales, su trabajo se vuelve mucho más fácil: nada como mostrar series donde el halago hacia la cultura del narcotráfico se dirige hacia grupos jóvenes, donde el atractivo de los medios de comunicación y su creación de necesidades bombardean constantemente con  mensajes sobre una modernización del estilo de vida, el diseño versátil para todos aquéllos que viven unidimensionalmente y cuyo apelativo de individualidad resulta bastante atractivo. Donde el marketing cultural se coloca como una falange fundamental en el recuadro de aquéllos que leyeron el bestseller y se olvidaron que en defensa del desarrollo y progreso de la sociedad, crean comunidades herméticas, donde el consumo, proveniente la mayor parte del norte se basa en una ideología expansionista, de reciclaje, de corta vida sino es productivo, etcétera. Una vida efímera en tan sólo un chasquido. ¿Por qué no revisar los programas educativos y encontrar por dónde carajos el ingreso para ese rubro desaparece en pocas semanas?, ¿cómo puede comprobarse fraudes, o hablar de obras de beneficencia ficticias?, ¿quién protege, quién beneficia? Parecería que ante los pies de Babel no importa el dialecto, sino la destrucción de aquellos que atacan al ídolo…

Los programas sociales escasean, ya no sólo en Monterrey sino en todo el territorio nacional. Pero comprendamos una cosa; cuando hablamos de programas sociales, no hablas de la dispendia de los de arriba para mantener el status de los de abajo. No son programas sociales aquéllos donde el dar pasa por el recibir, colocando el futuro atado a las decisiones de los de pantalón largo. A lo que en este artículo se refiere por programas sociales es lo que conocemos como programas contrahegemónicos, movimientos culturales que en realidad tienen un enfoque desde la raíz de los problemas, quienes han analizado la realidad y saben que el predominio es la explotación de la clase obrera, campesina, donde la evolución del individuo se encuentra íntimamente ligada a los errores sea en una empresa, sea en lo social, sea en lo personal, conllevando al debilitamiento del tejido social, la ideologización del individualismo, la exclusión de los sectores, etcétera. La gran pregunta es: ¿a quién le conviene mantener a una sociedad sumida en la delincuencia, el desasosiego social, la ignominia de los gobernantes, la desesperación de los gobernados? Pareciera que es un juego de abalorios donde los menos siempre tienen menos y los más viven bajo la simulación real de las condiciones verdaderas. ¿Por qué la importancia de esos colectivos desde otras propuestas fuera de la periferia del Estado? ¿Por qué siguen existiendo programas sociales que no afrontan la realidad de los de abajo? ¿Qué es la vida para el Estado? ¿Por qué la explotación de la cultura como un folclor y no como emancipación de las condiciones sociales? ¿Por qué los de arriba pueden asesinar pero no ser enjuiciados? ¿Por qué los gobiernos son juez y verdugo de la vida de cada individuo como si pareciera que fueran seres inoperantes? ¿Por qué esa visión de un Estado de muerte? Son tantas preguntas…

2) De la educación y la salud

Pero si aún el diálogo pareciera no ser idóneo con los alrededores de la familia coloquemos a la educación como plataforma de vanguardia.

El sistema educativo por competencias es sólo el reflejo de una descomposición del tejido social, reflejado bajo el concepto del darwinismo social. La paradoja; entre mejor se vuelve uno sobre los demás, más aislado de la sociedad queda. Un sistema educativo, independientemente si nos referimos al sector público o privado, debe aportar y apostar la inclusión como herramienta primordial que permita una empatía con los estudiantes, al tiempo en que esta sinergia, dentro de una praxis transformadora, le permite analizar, criticar el mundo de sus realidad, otorgándole la posibilidad de descubrirlo y descubrirse y, en ese periplo, la capacidad de cada unx permite el ejercicio liberador y equitativo hacia una sociedad que apueste sus recursos por la vida y no siempre por la muerte.

Más aún, el ejercicio en el elitismo de las escuelas, pasa por los ejercicios de la comparación de habilidades, de competencias, donde una gran segregación distribuye por color de piel, de creencias o por cualquier anormalidad fuera de todo cuadrante “normal” a distinguir a “nuestros hijos” de “sus hijos”. Como si la educación refrendara su mayor papel a través de un aprendizaje selectivo y los falsos positivos provinieran siempre de los “prietos” ¿Dónde comenzó ese proceso de exclusión? ¿Si provenía de la casa, la escuela cerró los ojos y actuó cual Pilatos porque era más factible afrontar a Barrabás que a Jesús? ¿No le compete a la escuela la creación, preparación de juventudes críticas, analíticas, rebeldes? Sigue presente la burocracia como en el punto anterior ¿Dónde se implementó una medida cautelar para prevenir no éste sino muchos tantos abusos? Pareciera o que la educación se volvió loca o que la locura se apoderó de las mandos educativos…lego-1044891_960_720

¿Dónde se preparan a los maestros? Y aquí, cabría de esperar respuestas tan superficiales, otras no tanto pero que, pasan necesariamente por el sistema educativo mexicano. La pregunta en todo caso necesaria, sería ¿sirve la reforma educativa para algo? En realidad ese proceso infiere una mayor acumulación de capital concentrado en las mismas personas de antaño, que siguen acumulando no sólo el capital de las manos de los trabajadores, sino más preocupante en esta etapa de la modernidad se explota el derecho a la vida y a un estado de calidad humana: compra que debe realizarse en casi todas las aristas de la sociedad si lo que pretende es realizar una diferenciación de su vida y de cómo encontrar una estabilidad social, económica, personal, etcétera. La preparación del docente, puede relucir por las metodologías más innovadoras y creativas del mercado actual; empero, cuando el mismo sistema teje desde afuera obstáculos para que no pueda realizarse procesos educativos críticos, poco resultado tiene el sistema implementado, el resultado será el mismo porque lo que se ofrece es una necesidad, no un baluarte en el crecimiento del niño para un  transformación de sus condiciones sociales y la visión con la puede o pretende colocarse en una sociedad que descalifica todo intento de deshomogenización. Esas necesidades siempre encontrarán una demanda, hasta cierto punto justificada, donde la estratificación social impone la creación de recursos o modelos actuales que faciliten el aprendizaje, la inclusión, habilidades sociales, y todo aquello humano que puede ser vendido y reutilizado cada tanto. Ahí el gran negocio de las empresas que enarbolan la educación como la superación del estado actual humano, vendiendo, quizás en todo caso, Ritalín para tratar una tos con flemas…

Y la venta de ese placebo educativo que, en realidad se obtiene de manera natural y fácil en las comunidades cuando uno aprende a caminar con los oídos y correr con la mirada, también se coloca por temas de la salud, en este caso paso por la salud mental. Durante la semana del fatídico episodio en la escuela de Monterrey, se pudo observar algunos comentarios donde el gran talante que se colocaba eran trastornos depresivos, problemas mentales, aislamiento, etc., es decir, se abogaba por la importancia de una salud mental en óptimas condiciones como requisito indispensable para evitar una acción como ésta.

Por supuesto que el tema de las condiciones de calidad de vida, de una salud mental adecuada es importante, sin embargo, para realizar un proceso terapéutico se requeriría de un trabajo interdisciplinario, donde todos los profesionales involucrados jugarán un papel trascendental en campañas de prevención. La depresión, como bien lo saben los profesionales de la salud es catalogada como la mayor discapacidad a nivel mundial; sólo quien la padece conoce el verdadero malestar cuando se habla de depresión: cadenas invisibles que perjudican la vida cotidiana del individuo, deteriorando sus actividades, su capacidad de adaptabilidad, su esfuerzo, su energía, sus ganas de vivir. Sólo quien ha pasado por la tormenta de la depresión sabrá que es un viaje inhóspito con muchísimas más preguntas que respuestas, de momentos vertiginosos. Pero, ¿y dónde se encuentran los programas de salud e intervención inmediata? ¿Por qué la mayoría de los procesos terapéuticos son otorgados a través de empresas privadas y muy pocos y en su mayoría deficientes por el Estado? El precepto de la salud podría analizarse bajo dos vertientes: la primera quien se coloca en el lado homogeneizante, al costado de la razón instrumental y sirve de medio de explotación. ¿Se desea buena atención? Claro, tienes que pagar cuidados privados, porque es poco probable que en el sector público la atención sea buena, sino hablamos de nepotismo, claro… Esa atención, esos cuidados no se pueden costear, el nivel de atención a nivel nacional da a mucho que desear, sea por el trato déspota de algunos “profesionales de la salud” que se ubican bajo la tutela de la gran burguesía donde morir es el costo más redituable y que no genera tantos gastos. Donde la vida humana no importa, es laceración para un mundo donde la cartera y los procesos burocráticos reafirman su verdadero potencial, donde no se interviene a menos que la ganancia exista o como dicen en el argot emprendedor ganar-ganar y no ganar-perder. Esa misma parte de la salud, esxs profesionales que prefirieron colocarse del otro lado del muro ¿Dónde se encuentran atendiendo este y tantos casos más que bien saben no se hacen públicos por diferentes razones? ¿Por qué la atención debe ser sólo para algunxs cuantxs y no abierta, a disposición de la sociedad? ¿Quién gana y quién pierde verdaderamente en el sector de la salud? ¿Por qué en la mayoría de los casos se actúa para “intervenir” pero no para prevenir? ¿No es negocio?

Por el otro lado, el profesional de la salud, que se ubica en los procesos contrahegemónicos y coloca antes de cualquier servicio ético tradicionalista, el deber al que se vale: la sociedad, su cuidado y acompañamiento. El profesional cuyo trabajo comunitario se ve reflejado en sus acciones, antepone el quehacer de un profesional de la salud y su entrega, su espíritu de lucha ante las injusticias cometidas en cada rincón del mundo. Estos proyectos de contracultura sean en educación, artes, salud o en cualquier otro rubro antepone la condición de proyecto de vida como eje indispensable para consolidar el proyecto transformador participativo y consciente de su devenir histórico.

En todo caso, lo referido en este artículo se basa en una opinión de entre tantas que terminan por encontrar las fallas del sistema capitalista como el diagnóstico patológico donde un trabajo interdisciplinario desde diferentes líneas de investigación permitirán afrontar con mayor seguridad, prevención y seguridad hechosprotest-155927_960_720 como el ocurrido en Monterrey. Culpar totalmente al chico, a la familia, a los demás, lamentar la debacle sobre algún posible tratamiento terapéutico, hacer análisis banales sobre personalidad sin destacar el papel de las estructuras sociales, resulta peligroso y lejos de la apertura de diálogo para trabajar en acciones específicas. Ni la clase política, ni el Estado en su generalidad, tendrá los mecanismos, ni le importará apostar por un proyecto de transformación social, más inclusivo, equitativo, de justicia y libertad. No está en su ADN y de hecho, es la sustancia patológica que mantiene en un estado prodrómico a nuestra sociedad. El problema no es el hecho terrible en sí de cualquier punto de vista posible analizado, el problema es que el Estado tiene un proyecto de venta de nación donde los menos no significan absolutamente salvo cuentas que maquiavélicamente utilizan en favor suyo. Lo más importante: no se han dado cuenta que la historia tiene ruedas y llegará el momento de la trascendencia de hechos no de promesas como tan bien se encuentran amaestrados.

 

 

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